miércoles, 4 de mayo de 2011

“El día de la Santa Cruz”
Tradición del día 3 de mayo en México.©

Las festividades a Tlalok.

Por: Miktlan Ehekateotl Kuauhtlinxan
Portador de la palabra de la
Contínua Tradición Tetzkatlipoka

Kawitl: Xiknawi Tekpatl Xiwitl, tiempo: año nueve cuchillo de pedernal, Totzotztontli Tzempowalotl, veintena de la pequeña vigilia.

Era el año de 1528, los españoles ya habían sentado sus reales en México, la nueva cultura se hacía presente, se imponía, se obligaba.

Ini ka in Ehekatepek, aquí en Ecatepec, se reunieron las Águilas, los hombres de conocimiento, los Tlamatinimeh, ya tenían un plan una estrategia...

Desde el año dos cuchillo de pedernal, Omeh Tekpatl Xiwitl, 1520, uno de los hombres de conocimiento de nombre Makuil Kuauhtli, Cinco Águila, con el rango de Kuauhtli-Ixtak, Blanca Águila, y que ahora era el Kuauh-Kuauh-Tlah-Toani, Portador de la Palabra de las Águilas, había estudiado a la nueva cultura con los frailes que se lo habían permitido.

Él pudo entender sus festividades y sistema calendárico, así como la base de su sistema religioso, el que ahora se nos imponía por fuerza del conquistador.

Con este conocimiento se trato de acoplar las ceremonias, festividades y obligaciones más importantes de nuestro mundo, al que ahora nos era prohibida su práctica.

El plan era sencillo, seguiríamos nuestros ceremoniales y obligaciones, solo que para el invasor sería en un semi-ocultamiento, los haríamos pensar que habían logrado su objetivo de evangelizarnos, que aceptábamos sus ideas y que las festejábamos.

De esta manera llegábamos al primer día de nuestra estrategia, para nosotros el 3 de mayo coincidía con el ultimo día de la veintena de Totzotztontli, La Pequeña Vigilancia, ese día se celebraba la ceremonia a Tlalok, y lo hacíamos subiendo a alguna montaña de viento o agua, las que son propicias para atraer las lluvias o para contener en su corazón el agua.

La razón por la que se llevaba esta ceremonia era para agradecer la bendición del agua, de la lluvia que en esos días, caía del cielo para que nuestros cultivos se lograran.

Originalmente nuestra obligación consistía en una velación y vigilia de una noche, a manera de preparación para la ceremonia, que iniciaba al amanecer, con una peregrinación a la parte mas alta de los cerros de viento o agua, en ella se instalaba una ofrenda que consistía, efecto de estas primeras lluvias, de las primeras flores que aparecían en los campos, a las que llamamos Xoximanaloyan, además de figurillas de barro que representaban a Tlalok.

Con danzas, música, cantos y poesía, se ofrendaba kopalli a los cuatro rumbos, además era el momento del corte de pelo ritual para los niños.

Después todos compartíamos el alimento ceremonial dedicado a Tonatzin Tlalli Kowatlikweh, al que llamamos Kowa-Ixkal-Manaloyan, el cual consiste en un guiso de rodajas de serpientes con aderezos de xilli con un sabor excelso.

Al final los hombres de conocimiento, las Águilas, se separaban del grupo y llevaban a “sembrar” las ofrendas en algún punto de los caminos del agua, en ríos, riachuelos o escurrimientos de la montaña.

Bueno, eso sucedió en el pasado, antes de que los “castilla” y sus frailes vinieran y se hicieran dueños del lugar.

Alguien se pregunto; y ¿ahora qué vamos a hacer?¿, ¿cómo seguiremos nuestras costumbres?¿, ¿cómo nuestros hijos podrán llevarlas?, ¿es que acaso han de morir?

La respuesta fue de las Águilas, ellos crearon nuestra estrategia.

Fue muy sencillo, hicimos lo mismo, solo que en nuestras invocaciones ahora se hacen alabanzas a la Santa Cruz, agregamos el subir al pico del cerro con este símbolo, que no nos era extraño, ya que es similar a nuestro símbolo de Nawi Ollin Teotl, que representa la unidad de nuestros pueblos, la conformidad de nuestras maneras, la conquista de nuestros corazones y el desarrollo de nuestro yo, en sí la evolución del ser humano, este legado de nuestros antepasados, los Toltekatl, símbolo de la Toltekayotl, de nuestro movimiento de humanidad.

Ahora con el símbolo de la Santa Cruz, cargado como ofrenda por personas previamente designadas, invitamos a los frailes quienes estaban a cargo de la parroquia de San Cristóbal, en ese momento en construcción que eran franciscanos y entre ellos avía algún jesuita, les parecía casi un milagro la 
Conversión multitudinaria de estos “indios”, que de manera espontánea se presentaron para iniciar con esta celebración, a la cual se unieron jubilosos.

Nos acompañaron en la peregrinación hasta la punta del Ehekatepetl, cerro del viento, ahí iniciamos la ceremonia con ofrendar la Santa Cruz, a los cuatro rumbos, sahumarla con kopalli, le adornamos de manera similar al tronco que utilizamos en nuestra festividad de Xokowetztli, pero ahora, le aderezamos trozos de papel de color azul, el color de Tlalok, con otros de color blanco, el color de Ketzalkowatl, la instalamos en el lugar más visible para que dominara el panorama de las lagunas, que existían en aquellos tiempos.

Pusimos nuestras ofrendas a sus pies, ahora llevamos crucifijos de barro, aun que escondidos teníamos las figurillas de Tlalok que se ofrendarían en los escurrimientos de agua.

Fue el turno de los frailes, que como era adecuado para ellos y nosotros en conformidad con sus maneras, realizaron la bendición de esta primera Santa Cruz y llevaron a cavo la celebración de su rito, con una misa en la que todos participamos.

Hicimos nuestras danzas, música y el canto y la poesía se cambiaron ahora con las alabanzas a la Santa Cruz.

Después compartimos la comida, un poco extraña para los frailes, pero se les explico que simbolizaba el que nosotros vencíamos a la serpiente, para ellos era el “mal”.

Finalmente, los frailes llenos de alegría, se despidieron y empezaron el descenso, todos contentos regresamos a nuestros Xanti, nuestros hogares, tomamos diferentes caminos, los últimos en retirarse de la cumbre del Ehekatepetl, fueron las Águilas, ellos sembrarían las ofrendas en las cañadas...

Desde entonces en todos los cerros de viento o de agua, se lleva la ceremonia de instalar la Santa Cruz, también lo hacen los trabajadores de la construcción, desde el peón, el albañil, el oficial, hasta los más letrados, los ingenieros y arquitectos.

Muchos ya no saben que significa con precisión, ya no tienen memoria de lo que sucedió en Ehekatepek, muchos años atrás.

Solo que no contábamos que su calendario, el juliano, era inferior al nuestro, ellos, los europeos, lo tuvieron que corregir, en 1583 para México, se recorrieron diez días y al parecer existe otro desfasamiento de dos o  tres días, además de depender si es o no, año bisiesto, así que la nueva fecha de esta antigua festividad estaría entre el 13 y 16 de mayo.

Primero llega el viento, que esparce las semillas y el polen, después son unos días de calor intenso, para que lleguen las lluvias con la fuerza fertilizadora del sol, a la que llamamos Tlalok, finalmente al terminar la veintena de Totzotztontli, cuando la milpa, nuestra siembra,  ya crece, llega la veintena de Weitotzotztli, las lluvias se alejan, y dejan que el sol se encargue del crecimiento de las plantas.

Pasa la veintena de Tlaxoximahko, con su calor intenso y las lluvias inician al final de esta veintena,  que entran de lleno en Xokowetztli, para que el crecimiento de nuestra siembra sea pleno.

Agradeceremos sus comentarios

          

"Que la Oscuridad de la Noche Ilumine Tu Ser Interior"


MIKTLAN EHEKATEOTL KUAUHTLINXAN 

Portador de la Palabra de la Continua Tradición Tetzkatlipoka, 
Medico Tradicional y Maestro Mayor del Sistema de Sanación Wewepahtli 


Síguenos en facebook ehekateotl y twitter: @ehekateotl



2 comentarios:

  1. Ehe, que historia tan maravillosa, tan llena de sentido, ahora honro ese tremendo calor (que no me gusta) y que nos trae la bendicion de semillas en eclosion con la llegada de Tlalok. Ahora, desde mik cerro de viento pondre un altar en gratitud por los que antes honraron estas tierras magicas.

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  2. Maravillosamente simple.Podemos con nuestra inteligencia sembrar nuestras semillas en la tierra ,sin eliminar huertos ajenos.la tierra se encarga de permitir crecer la mas armónica ,para el momento y el lugar en nosotros y para nuestro alimento.Hermoso!

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